Oracion a San Miguel Arcangel defiéndenos en la batalla. Sé nuestro amparo contra las perversidades y asechanzas del demonio.
Reprímale Dios, pedimos suplicantes, y tú príncipe de la milicia celestial arrojes al infierno con el divino poder a Satanás
y a los otros espíritus malignos que andan dispersos por el mundo para la perdición de las almas. Amén.
PRIMERA SÚPLICA
Oh Glorioso Príncipe de los Ejércitos Angelicales, suplicantes te pedimos, venid con toda la Corte Celestial ayúdanos a
desenmascarar todas las estrategias que el Enemigo y su maléfico séquito han tramado contra los Hijos de la Luz.
Rezar un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria al Padre entre cada súplica.
SEGUNDA SÚPLICA
Oh Glorioso Guardián de la Iglesia Militante, suplicantes te pedimos, guarda incólume a la Santa Madre Iglesia de todos sus perseguidores y haced que se cumpla todos los días la promesa salida de los labios de su Esposo muy amado de
que las puertas del infierno prevalecerán cerradas para ella.
TERCERA SÚPLICA
Oh Glorioso Socorro de la Iglesia Padeciente, suplicantes te pedimos, introducid en la Mansión Celestial a todas las
almas que padecen agonizantes en el Purgatorio y apresúrate a venir en nuestro socorro cuando llegue nuestra hora.
CUARTA SÚPLICA
Oh Glorioso Adorador de Dios, que habéis recibido la gracia de presidir el Culto de Adoración que a Él es prestado en
el cielo, suplicantes te pedimos levantar un ejército de almas adoradoras en la tierra colmadas de amor a Jesús Eucarístico.
QUINTA SÚPLICA;
Oh Glorioso General de la Milicia Celestial, suplicantes te pedimos, que quites de nosotros todo orgullo para que no
nos suceda lo mismo que a Lucifer que fué expulsado de la presencia del Señor.
SEXTA SÚPLICA;
Oh Glorioso Guerrero del Altísimo, suplicantes te pedimos, no permitas que seamos contaminados por un espíritu de
rebelión contra Dios y contra la Santa Madre Iglesia.
SÉPTIMA SÚPLICA;
Oh Glorioso Vencedor de las huestes infernales, suplicantes te pedimos, así como has vencido a Satanás y a toda la
legión de ángeles caídos, ven en nuestra ayuda a fin de que también nosotros alcancemos la corona de la victoria.
OCTAVA SÚPLICA;
Oh Glorioso Defensor de los que combaten, suplicantes te pedimos, defiéndenos en el combate contra el Enemigo, contra las fuerzas que en el mundo quieren apartarnos de Dios y contra nosotros mismos.
NOVENA SÚPLICA;
Oh, glorioso modelo de obediencia, suplicante te pedimos, volvernos sumisos a la voluntad de Dios ayudándonos a
cumplirla aun cuando nuestra humanidad se rehúsa a aceptarla.
- ¿Quién como Dios? ¡Nadie como Dios!
- ¿Quién como Dios? ¡Nadie como Dios!
- ¿Quién como Dios? ¡Nadie como Dios!
OREMOS
Oh Glorioso San Miguel, Príncipe de las Huestes Divinas, Santo defensor del Pueblo de Dios; Vencedor del dragón y - que ahora defiende vigilantemente a la Iglesia de Dios contra las puertas del infierno, os pedimos: ayúdanos en el doloroso y peligroso combate que tenemos que librar contra el mismo Enemigo que has derrotado. Quédate con nosotros, oh
- Príncipe poderoso para que podamos luchar con valentía y derrotar a Satanás y con tu ayuda alcanzar el premio de las
- Bienaventuranzas. ¡Amén!



